What do you do for a living?
Hola de nuevo,
Me vuelvo a pasar por aquí, vuelve a ser en castellano, el inglés queda enterrado. Enterrado con el ataúd asomando, por si algún día vuelve. No me considero una persona de decisiones firmes.
Vuelvo de un viaje de tres semanas por Argentina y Brasil. Llevaba mucho tiempo queriendo hacerlo, y ha acabado representando mucho más que un simple viaje.
Ha sido el reencuentro con personas que amo y que viven a kilómetros de mí, ha sido el descubrimiento de donde han crecido y viven estas amistades tan improbables, el conocer a las familias en las que se han criado, sus amistades. De cierta manera, pasar de conocer a la persona a conocer su contexto.
Siempre he sentido que soy capaz de cualquier cosa que me proponga. Pero este tipo de acontecimientos me lo demuestra aún más. De niña, ya sentía una atracción inmensa al viaje. Este último siendo a mis ojos mucho más que el hecho de coger un avión. Viajar es descubrir, conocer, conectar, todos los verbos anteriores se aplican a lo extranjero y a sí mismo. Viajar es muchas veces libertad, palabra que me obsesiona desde, no sabría decir desde cuando.
Hace dos años ya hablaba de este viaje, como si ya estuviese planeado al detalle, billetes reservados y maleta hecha. Y para ser honesta, no tenía ni idea de si acabaría ocurriendo. Era tan improbable que parecía fácil decir que lo haría, perdía poco si finalmente no salía. Pero en el fondo, yo sabía que sí. Y así ha sido. Muy poco a poco, la vida me ha traído tranquilidad, al acabar la carrera, recursos, al tener un trabajo; y la inmensa suerte de seguir teniendo a estas personas en mi vida, aun estando tan lejos.
Entonces no. No ha sido un viaje en el que simplemente he ido a visitar el Teatro Colón en Buenos Aires, he visto una raya en Ilha Grande o he vivido los carnavales de Río de Janeiro. Pero esto creo que ya ha quedado claro.
Para dejar de hacer un hors-sujet, me dispongo a explicar a que viene este título. Quien me conoce sabe que me enrollo como una persiana al explicar los contextos de lo que realmente quiero decir, hasta el punto de que me olvido de porque he empezado a hablar. Tranquilos que hoy no será el caso.
Ya van varias veces en las que viajo sola, o parcialmente sola. Para mí, esto es sinónimo, muchas veces, de conocer nuevas personas. Y de la típica conversación, universal e independiente de cualquier idioma, de: ¿Cómo te llamas? ¿De dónde vienes? ¿Qué haces en la vida?
Esta última pregunta es la que ha inspirado el post de hoy. Este Blog se nutre más de mis reflexiones que de moda, por suerte se llama everything caro loves y no caro’s fashion sense, sino tendría que pensar en cambiarle el nombre. Que poco me gusta encasillarme y qué presente lo tuve el día que lo llamé así.
Volviendo a lo que iba.
¿En qué momento hemos pasado a contestar: soy ingeniera? ¿Soy ingeniera? No. Soy Caroline y de entre todas las cosas que he hecho, una de ellas es la carrera de Ingeniería, pero por ende, no me convierto sola y únicamente en ingeniera.
Entonces, mi gran duda es ¿cómo contesto a esta repetida pregunta? Voy a intentar averiguarlo.
Quizás se contesta primero con lo que una está más orgullosa. Diseño, confecciono prendas en mi pequeño atelier, escribo muy esporádicamente para mi blog.
Quizás se contesta con lo que a una le gusta. Canto a todas horas, me he puesto a correr, veo a mis amigos, leo novelas románticas pretendiendo que no lo soy.
O quizás no le quieres contestar a Steven, Ximena o Nicole con una lista infinita de cosas y simplemente dices: soy ingeniera.
Como regalo, dejo algunas fotos de mi viaje a continuación.
Un placer volver a escribir para mis fieles cuatro lectores.
Hasta la próxima,
Caro.